Cine

El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson (2014)

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Una historia dentro de otra historia que a su vez es una historia que están leyendo en ese mismo instante. La película es casi la historia de un mito contado con añoranza y orgullo a través de la voz del mismo Zero, el botones del Hotel que se convierte en protagonista.
Cuentan que la decadencia del Hotel Budapest llegó cuando una de las huéspedes muere repentinamente una vez ha dejado el hotel, y en la lectura del testamento, la familia descubre que le ha dejado el cuadro más querido a Gustave H., el conserje del Hotel, animadversión hacia la cuál el malévolo hermano de la viuda tomará represalias. Además, la guerra hace que el Hotel Budapest se convierta casi en una sede de ocio del personal del ejército, donde Gustave H y Zero ven dudar su continuidad en el edificio. Con esta trama rebuscada y más que se va enredando nos presenta Wes Anderson una vez más una de las películas más plásticas y exuberantes de sus últimos años.

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La película está contada a modo de peripecias que llevan a Gustave H y a Zero ser inseparables y confidentes de una serie de actos que nadie recordará. Es así que el ritmo de la acción es medianamente rápido, con un humor ácido y culturizado, sin caer en banalidades, pero con el estilo que caracteriza a Anderson: tonalidades pastel, travellings, una perspectiva centralizada y movimientos de cámara muy claros y estudiados que funcionan a la perfección con el argumento.

En la cinta aparecen multitud de actores reconocidos interpretando la gran variedad de personajes que se cruzan en la vida de Gustave H., como la camaleonica Tilda Swinton que da vida a Madame D. en sus últimos momentos de vida; Saoirse Ronan como Agatha, la joven que trabaja en la pastelería de la que se enamora Zero y que les ayudará en sus aventuras para no ser cogidos por el hermanastro después de robar el cuadro; Adrien Brody poniendo la imagen a Dmitri, el hermano de la viuda, triste, de gótico postmoderno podríamos catalogarlo y avaricioso; o Jude Law como el joven escritor que llega al hotel y tras encontrarse con el viejo Zero escuchará toda la historia. Todos brindan un trabajo excelente pero Ralph Fiennes, como Gustave H., sitúa su presencia en la perfección del detalle, figura distinguida y casi de magnificencia porque todo lo que hace o dice está naturalmente interpretado para dar en el clavo en un papel nada convencional: un personaje que es conserje de uno de los hoteles más prestigiosos, donde se hospedan mujeres, viudas y ricas de lo más peculiares y que lleva a cabo un estilo de vida muy personal. Amante de la poesía, de transmitir conocimiento y buenos modales y miembro del club de las espadas cruzadas, Ralph Fiennes absorbe y enriquece a Gustave H. casi omitiendo los acontecimientos que tienen lugar a su alrededor y viviendo en su mundo de fantasía.

El marco son los inicios del siglo XX, con su buen vivir, su felicidad ante cualquier adversidad y despreocupación, ante lo cual fue tan dura la Gran guerra que sacudió Europa. La película trata con humor directo e inteligente cada punto conflictivo al que se enfrenta: desde el color de piel del botones, la condición social de cada personaje y la cultura que cada uno tiene, potenciando la de Gustave H. que al fin y al cabo resulta ser alguien de sentido común y soluciones eficaces.

Sin comentarios
  1. […] El Gran Hotel Budapest […]

  2. Geo dice

    A mi em va agradar molt la peli! Visualment és un espectacle, quasi com un teatre, i en Ralph Fiennes està impecable. L’Adrien Brody de gòtic postmodern, com bé l’anomeneu vosaltres, em va enamorar (bé, sempre ho fa aquest home, jejeje!). Només una cosa dolenta de la peli: era necessari llençar el gat per la finestra?!? La resta, un 10.

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