Crítica de La Teoria del todo de James Marsh (2014)

LA TEORIA DEL TODO (James Marsh) - El año comenzó con este biopic sobre la vida de Stephen Hawking que llenó paginas enteras sobre la intensa actuación de Eddie Redmayne. El film fue una de las grandes triunfadoras de los Oscars y sin duda una de las películas más emotivas que hemos visto este 2015.
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Si las apuestas apuntaban a The Imitation Game como el biopic del año, era porque no querían escuchar el murmullo que empezaba a resonar con La Teoría del Todo, el merecido biopic dedicado a una de las mentes más brillantes de nuestra era: Stephen Hawking. Cierto es que las comparaciones son odiosas, pero La Teoría del Todo tiene todo aquello que le falta al biopic de Alan Turing,  corazón y alma. Un acercamiento a la mente de un genio, pero sobre todo un acercamiento al amor que estuvo detrás de este genio; que para sorpresa de los que se dejaron llevar por los trailers, no fue tan dulce como cabía esperar.

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Para comentar el argumento partamos del hecho de que el guión es una adaptación de las memorias escritas por la propia esposa del Stephen, Jane Hawking. Así nos trasladamos al Cambridge de los años 60 para asistir al primer encuentro entre un astrofísico, ateo y siempre bromista Stephen y Jane, una joven católica que estudia literatura medieval. En un principio parecen dos personas totalmente opuestas e incompatibles pero el magnetismo entre ellos   es innegable y pronto comienzan una relación. La vida les pone a prueba cuando Stephen, tras una aparatosa caida dónde queda totalmente inmóvil, le es diagnosticado una enfermedad que irá paralizando paulatinamente sus funciones motoras. A pesar de que le diagnostican dos años de vida, Stephen con la fuerza de Jane, lucha por no quedar condicionado por su enfermedad y continuar su carrera como astrofísico. Es la ausencia de tiempo la que le lleva a realizar sus primeras teorías sobre el tiempo, tema central de su tesis. Los años van pasando y los jóvenes enamorados se casan, tienen varios hijos, mientras continúan luchando contra la enfermedad de Stephen que le va inmovilizando poco a poco.  Su carrera despega inversamente proporcional a su estado físico. Postrado ya en silla de ruedas es cuando Hawking llega a presentar su famosa teoría sobre la radiación y el origen del tiempo y los agujeros negros. Con Jane las cosas se irán complicando. Lo que iban a ser dos duros años son ya casi diez y el desgaste termina pasando factura a la idílica relación. Las necesidades de ambos comienzan a cambiar, Jane necesitará ayuda moral y física y así llegará a sus vidas Brian, formando un trio amoroso imposible a la par que necesario para Jane y Stephen debido a las dificultades que tienen que afrontar. Cuando Stephen empeorará y perderá el habla, buscarán la ayuda de una profesional:  Elaine Manson. Pronto será evidente que la necesitada separación entre Jane y Stephen tras más de 20 años juntos y a pesar de haberse querido tanto.

Una historia que a pesar de estar contada desde la novela de Jane, no la toma a ella como voz narrativa de la historia sino que sabe mantenerse entre ambos sin perder de vista la persona que sostuvo durante tanto tiempo al genio. Como una espada que siempre tiene una vaina, Jane fue esa persona que estuvo detrás del genio para levantarle, apoyarle y limpiarle las gafas que siempre llevaba manchadas. Una historia de amor tan agridulce como real dónde brilla sobre todo la actuación de sus actores principales. Lo de Eddie Redmayne es increíble. Va más allá de la mera imitación y la actuación a base de tics. Redmayne consigue mimetizarse por completo con Hawking aportándole carisma, humor y emoción a cada minuto de su interpretación. Es tan emocionante su actuación que vemos difícil no ponerle de favorito para cualquier galardón. Felicity Jones aunque no llega a igualar la actuación de su compañero de reparto si logra crear un personaje contenido y que gana muchísima fuerza a lo largo de la película. La dirección de James Marsch, famoso previamente por ser un premiado documentalista, es sincera y directa. Dota al film de una emoción y alma tan personales que logra escapar de los biopics más pretenciosos.

La Teoría del Todo quizás peque de centrarse demasiado en la relación de Hawking y su mujer frente a las interesantes ideas de su protagonista. Pero a diferencias de otros biopics que prefieren no complicar al espectador con contenidos complejos (The Imitation Game), La Teoría del todo si llega acercar varias ideas fundamentales del pensador, como su deseo de crear una sencilla ecuación que logre explicarlo el origen del universo. El origen de todo. La implosión del universo que crearon Stephen y Jane el día que cruzaron miradas por primera vez en una fiesta de Cambridge. Ciencia aplicada al corazón. Al fin y al cabo La Teoría del todo no es un documental sino un desfile del cine de las emociones.

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