Cine

Crónica Segunda Jornada 12ª Muestra SyFy

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La 12ª Muestra SyFy realmente comienza con su segunda jornada dónde ya podemos degustar un mayor número de films y de selección más festivalera. Para esta jornada la muestra ha programado dos películas de Japon frente a dos películas de Nueva Zelanda y entre medias una bizarrada de Joe Dante que dividió al público. ¿Triunfó el cine japones o el nuevo zelandés?

HOUSEBOUND

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Para comenzar la jornada, en la ahora nombrada por Leticia Dolera: hora de los motivados, la SyFy nos había preparado Housebound, una comedia terrorífica de lo más gore llegada desde Nueva Zelanda donde nada es lo que parece. Kylie cumple 8 meses de arresto en casa de su madre por un robo. La historia empieza cuando en la casa de su madre empiezan a experimentar sucesos sin explicación, pues la madre está convencida que hay fantasmas y la hija no perderá la oportunidad para intentar negarlo. Sin duda la película es una comedia repleta de secuencias bestiales e idas de olla. Gracias al contraste entre personalidades, como son las dos protagonistas, se viven situaciones de lo más cómicas. Además no nos podemos perder el humor neozelandés que podemos caracterizar por ser directo, rápido y seco: sin tapujos. La película pasa por varias fases que, siendo el espectador, nos pueden llevar por varios caminos: al principio el misterio y el suspense llena todas las acciones de la película, haciendo que sintamos que es una verdadera película de terror. Después de esta etapa repleta de fantasmas, ruidos y sucesos paranormales, tenemos una fase de explicación del pasado bastante aburrida por la línea que llevaba la película. Y por último el final, EL FINAL, que se lleva toda la atención sin duda porque saca lo mejor de sí y nos deleita con un serie de sucesos gore y desternillantes que llenó la sala hasta el final. La particular historia del fantasma de la casa y el chico misterioso del que no sabemos nada consigue llegarnos al corazón cuando enseña sus dibujos de Kylie de joven. Sin duda ha sido una muy buena sesión para comenzar una jornada que promete tener muchas risas. Nos quedamos con el desfile de lesiones físicas y en especial la escena del rallador de queso…nos ha llegado al corazón.

TOKYO TRIBE

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Sion Sono es uno de los directores más controvertidos del Japón actual. No solo por su cine sino también por su excéntrica personalidad, tal y como pudimos escuchar con la excéntrica anécdota que nos contó Leticia Dolera previa al pase. Tokyo Tribe recoge la creciente pasión por el hip hop y lo lleva a los absurdos derroteros del cine de Sono.  ¿El resultado? Un musical bizarro dónde la música rap no cesa ni en los diálogos. Basado en un manga de mismo título, la historia es un disparate sobre un Tokyo dividido en guetos dónde las bandas callejeras son los líderes y la lucha que se desata por el dominio de esta. Por supuesto tendremos a la banda malísima liderados por Buppa, aunque los realmente despiadados sean sus hijos, sobre todo Meru, un supervitaminado rubiales que iniciará toda la guerra para terminar con Kai porque tiene un miembro viril más grande que el suyo. Kai por supuesto es el lider de la banda más buena de Tokyo, amantes del amor y la paz. Esto es la línea de Tokyo Tribe, una habitual guerra de cine de Yakuzas llevada al mundo de las bandas callejeras como si Tokyo de repente se hubiera convertido en un anexo al Bronx. A partir de ahí, Sono hace de las suyas y se desmadra en su línea habitual. La estética comic está muy marcada con colores saturados y escenarios que no se avergüenzan de ser descarados decorados. La cámara habitualmente flota por la escena y marca junto al montaje una marcada tendencia hacía el lenguaje del videoclip. Quizás si no hubiese sido tan músical el film hubiera ganado mucho. No esperéis la magia ni el humor de Why Don`t you play in hell? y si una nueva bizarrada de un director que nunca deja indiferente.

BURYING THE EX

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Joe Dante es uno de esos directores con el que crecimos los que nacimos en los 80 y por eso le tenemos un especial cariño.  Pero si hay que ser sinceros debemos reconocer que su filmografía no está a la altura de su mito. Cierto es que de sus manos salieron clásicos como Gremlins, El Chip Prodigioso, Piranha (la original) o Aullidos, pero son clásicos de videoclub, de televisión y sobre todo de nuestra infancia, no grandes películas de la historia de cine. De hecho la filmografía de Dante lleva dos décadas dando tumbos y nos habían prometido que con Burying the Ex el bueno de Dante retomaba el buen pulso. En vez de eso nos encontramos un film cercano al telefilme, con actuaciones, fotografía y guión tan pobres que rozan la vergüenza.  Burying The Ex nos cuenta la historia de Max, un friki cuya novia le quiere cambiar para que se vuelva un chico moderno ejemplar y olvide sus extraños gustos por las películas de terror. Casualidades de la vida harán que su novia muera justo cuando Max pensaba cortar con ella pues había conocido a la chica de una heladería que si le quería por como es. Cuando su exnovia regrese de entre los muertos convertido en zombie, Max tendrá que aprender a buscar sus sueños y romper con la zombie de su ex si realmente quiere estar con la chica que quiere. Como veis con un argumento así lo único salvable podría ser el humor pero desgraciadamente Burying the Ex termina siendo una burda comedia de humor ridículo de lo más bajito de su género.

SAFARI

Herrero

Antes de la proyección de Lo que hacemos en las sombras, y gracias a la colaboración de SyFy con Canal+, pudimos ver el cortometraje Safari de Gerardo Herrero. Un cortometraje multipremiado por festivales que recuerda mucho a Elephant de Gus Van Sant por la temática obvia de institutos y chicos con armas. Rodada en Madrid a pesar ambientarse en un instituto norteamericano, destaca por su buena realización y giros funcionales. El cortometraje fue premiado en el pasado festival de Sitges con el premio 365 que permitirá a Gerardo Herrero realizar una película este año. Veremos que tal el salto al largometraje.

LO QUE HACEMOS EN LAS SOMBRAS

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Una de las películas más esperadas de la Muestra, tras haber ganado el premio del público en Sitges (y también el premio a la mejor película en el reconocidísimo Festival de Cine de Hawai) era Lo que hacemos en las sombras. Una suerte de falso documental sobre la vida de cuatro vampiros que comparten piso tan divertido que cumplió todas las expectativas levantadas. Jemaine Clement y Taika Waititi han dirigido, escrito y protagonizado, también junto a Ben Fransham, Jonathan Brugh, Cori Gonzalez-Macuer y Stuart Rutherford, esta comedia que reúne los mejores cliches de la cultura vampira a lo largo de siglos de vida y les otorga un giro cómico a modo de sitcom. Vladislav, Viago y Deacon son tres vampiros de distintas épocas (medieval, renacimiento e ilustración) que conviven con Petyr, un auténtico nosferatu, en una vieja mansión de Nueva Zelanda. Lo mejor es el guión, repleto de momentos muy cómicos, bizarros y sangrientos que forman parte de su vida cotidiana: tener una asistenta de día que les limpia la casa, ser enemigos de los hombres lobos, acudir a citas de la asociación de vampiros, hacerse amigo de un humano porque les entiende y les introduce en el mundo de internet, pelearse mientras vuelan, hacer que la asistenta invite a gente para que luego se los coman. Todo ello mirando a cámara explicándolo al espectador. ¿Acaso existe mejor homenaje a los vampiros? 

HUNGER OF THE DEAD (HUNGER Z)

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Y con la primera sesión golfa de la 12ª edición de la Muestra SyFy volviamos también al trash japonés. Un género que no repitió el año pasado a pesar de la gran acogida que tuvo Dead Sushi en el 2013. Desgraciadamente nada nos hacía esperar que acabaríamos extrañando tanto a Noburo Iguchi. Hunger Z es terriblemente mala. Y no mala por tratarse de cine de Serie B, sino porque dentro de lo malo vuelve a registrar nuevos mínimos de calidad. Hunger Z nos transporta a un mundo dónde los zombis han ganado la guerra mundial y los humanos son minoría. Tanto que los zombis tienen que abrir una casa de humanos refugiados dónde son cuidados por los zombis para que vivan felices y procreen nuevos humanos que se puedan comer.La historia es absurda como no se podría esperar menos pero narrada puede resultar más interesante de lo que en realidad es. Hunger Z es aburrida, esta carente de buenos chistes, es demasiado comedida y encima posee escaso gore. Todo un cúmulo de despropósitos que convirtieron el film en una tortura aun mayor de lo esperado por su género.

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