Cine

DocumentaMadrid 2015 Día 2

CHANTE TON BAC D'ABORD (David André) - Posiblemente sea el film más desconocido de este top que recoge lo mejor de 2015, pero si hay un documental que me ha impresionado y emocionado este año, sin duda ese ha sido el realizado por David André. Chante ton bac d'abord se acerca tan íntimamente a un grupo de jóvenes que dejan atrás los dulces y a la vez problemáticos años del instituto, que uno no puede no evitar recordar todo lo que dejamos atrás. El documental es además un musical dónde los jóvenes han improvisado canciones para expresar sus sentimientos.
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Con la segunda jornada del DocumentaMadrid entramos de lleno en el grueso de la programación oficial. Al tratarse de un festivo  la asistencia de público fue buena llegando a media tarde a desbordar la taquilla de la Cineteca de Madrid. Buenas noticias para un festival que de nuevo ha sabido conectar con el público de Madrid y también para el género documental que siempre tiene un difícil recorrido comercial.  En esta jornada decidimos seleccionar la musical Chante Ton Bac d’Abord que abrió la sección oficial, la muy deliciosa La Once también dentro de la sección oficial y Game Over dentro del Panorama del Documental Español.

CHANTE TON BAC D’ABORD (WE DID IT ON A SONG)

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¿Es posible un documental dónde los personajes requieran a la música para expresar sus sentimientos sin tratarse de músicos o cantantes? Estamos ante un musical documental, que no un documental musical o sobre música. Chante ton Bac d’abord es la maravilla que ha ideado David André con un grupo de amigos que viven sus 17 años en una pequeña ciudad del norte de Francia acosada por la crisis financiera. Durante seis meses les acompañaremos por la difícil etapa en la que tienen que decidir su futuro con la selectividad y posterior universidad. Amigos, amor, conflictos de identidad, conflictos con los padres… todos los problemas que afrenta a un joven y que difícilmente el mismo es capaz de explicar, tienen la oportunidad de expresarlo con canciones que ellos mismos han escrito. Que mejor que la música para explicar aquello a lo que no te llegan las palabras, y más a una edad dónde los sentimientos están a flor de piel. La selección de los jóvenes no fue por su talento musical, ya que esto fue una idea que surgió una vez iniciada la producción, sino por tratarse de un grupo de amigos reales, lo que hace más meritorio el concepto del film. Pero todos los elogios a David André no son por su decisión de hacer este documental un musical. Su realización es puramente cinematográfica  y tan intima y cercana que llegamos asistir a conversaciones tan personales que el retrato final de los personajes es sublime. Llegamos a conocer los sueños de cada uno de los amigos con tanta cercanía que es imposible no sentir empatía con cada uno de ellos. No solamente a los adolescentes, sino también a los padres que se desviven porque sus hijos puedan tener opción a cumplir sus sueños en ese momento que ni ellos mismos a veces saben lo que sueñan. El propio director reconoce que en el pase privado que realizó a las familias que participaron en el documental terminaron todos emocionados llorando en su conjunto. Un documental precioso sobre una edad que se escapa con demasiada rapidez y nunca regresa que sobrepasa al género para acercase a películas de ficción como La Clase de Laurent Cantet.

LA ONCE

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Maite Alberdi dirige este documental sobre un grupo de amigas que llevan tomando el té una vez al mes durante los últimos sesenta años. Teresa, que inicia la presentación de sus amigas, es la propia abuela de la joven directora y por ello el documental parte de ella. A partir de ahí asistimos a cinco escenas que recogen los cinco últimos años que las amigas se reunieron, con la tristeza de ver como cada año el grupo se encogía por enfermedades o fallecimientos. Pero dejando a un lado toda la nostalgia que despierta el documental, La Once, esta lleno de humor y ternura. Aunque al principio puedan parecer muy ruidosas y caóticas, al poco el público de la sala Azcona de la Cineteca ya estaba  encantado con cada una de las señoras protagonistas del documental. En la realización destaca el uso de la narración de las cinco conversaciones a través de únicamente primeros planos de las amigas y planos detalles de la comida que tomaban. De hecho resultan muy llamativos el nivel de detallismo que alcanza el film, fruto de las muchísimas horas de material que se generaron tras grabar una reunión mensual durante más de cinco años. La Once es un retrato tierno y dulce sobre la amistad y la vejez que conmovió a todos los asistentes.

GAME OVER

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Djalal es un joven de 25 años que desde pequeño ha soñado con ser un guerrero militar como los héroes de las películas que ha visto desde pequeño. Eso le llevó a unirse al ejercito y acudir a Afganistan. Pero la guerra real no era lo que el esperaba. Ahora pasa los días aburrido junto a su novia en un pequeño pueblo de Girona esperando una motivación en la vida. La separación de sus padres y la venta de la casa de toda su vida le lleva a plantearse un futuro que no desea, y vender todo el material militar que ha coleccionado todos estos años para crear a su avatar en internet: lord_sex. Djalal y su novia son dos jóvenes aburridos y encerrados por haber tenido sueños que les han llevado a la depresión al haberlos enfrentado con la realidad. Tras la historia de Djalal se encuentra la historia de la casa y la destrucción del núcleo familiar. Alba Sotorra dirige este documental sobre la perdida de la identidad que no dejó contento a su protagonista ni a la familia cuando vieron el resultado final. El documental se nutre de muchas grabaciones familiares y las propias grabaciones personales de Djalal en sus interpretaciones militares pero también grabaciones reales actuando en Afganistan. El resultado final es un retrato muy observacional y reflexivo sobre  Djalal y su familia a pesar de contar con escenas muy intimas entre ellos. Game Over no deja indiferente ni por sus extravagantes protagonistas ni por su narración tan personal que ha preparado su directora Alba Sotorra.

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