Crítica a Ma Ma de Julio Medem

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Ma Ma supone el regreso a nuestras pantallas de dos históricos de nuestro cine: Julio Medem y Penélope Cruz. Dos nombres con mayusculas de nuestro cine que han logrado su fama por caminos paralelos sin llegar nunca a cruzarse. Ahora los dos gigantes se encuentran por primera vez con una promesa en forma de película. La suma de dichos talentos parecía ser una absoluta garantía de éxito, pero a la hora de presentar el resultado, quizás la realidad podría haberles alcanzado. Quizás su regreso resulte tardío. Un dueto que parece que nos llega diez años más tarde de su momento idóneo, cuándo Penélope estaba a punto de dejarnos fascinados con Volver y Medem aún no nos había decepcionado con la fallida Caótica Ana. Con Ma Ma, el punto de partida para reafirmarse mutuamente estaba marcado: Penélope Cruz que ha encontrado la fama y el éxito en Hollywood, busca reafirmarse en su tierra natal y Medem busca recuperar la confianza del público y crítica que le reafirme como uno de los grandes directores nacionales. La apuesta parecía estar de su parte, pero eso no les confirmaba la reválida.

Ma Ma trata la historia de Magda, una madre en paro y separada que tras ser diagnosticada con un cáncer de Mama decide vivir la vida positivamente buscando contagiar con su optimismo a su entorno más cercano. Con un mensaje tan trascendente no sorprende encontrar un film repleto de sentimientos a flor de piel. Lo que no esperábamos es que desde sus primeros minutos el film parezca buscar convertirse en la película definitiva sobre el cáncer de mama regalando estadísticas a cada diálogo en su escena inicial así como reseñas a la mala situación financiera nacional. Mal comienzo. Pretencioso y panfletario que anula toda naturalidad al personaje de Penélope Cruz en esos duros momentos donde una mujer recibe tan terrible noticia. Será el primero de los baches que prepara el variopinto guión de Julio Medem, dónde llama la atención el exceso de temática futbolera, los muy sobrantes leitmotivs musicales y los autohomenajes al propio cine de Medem. Seguramente nada nos preparaba para un guión tan tramposo y melodramático que a pesar de escudarse en una capa de optimismo, el espectador anticipa que las lagrimas no tardarán en llegar. A Ma Ma le falta naturalidad y realismo, todo parece un triste cuento de hadas que se aleja demasiado de la realidad. Los personajes no resultan creíbles ni naturales, y desde luego no es por la falta de talento (exceptuando al jovencísimo Teo Planell cuya inexperiencia queda latente en cada diálogo), porque Luis Tosar está muy correcto en su papel de religioso ojeador del real madrid además de candidato a Padre adoptivo del año; y Penélope Cruz se entrega al personaje en cuerpo y alma. Pero que lástima que Magda tenga más cuerpo que alma. Se extrañan más escenas dónde el personaje muestre de manera más personal como convive con el Cancer y menos dónde solo vemos el caparazón externo que muestra al mundo. La faceta de una mujer alegre, luchadora y sufridora, que se entrega a su familia, pero que se niega a mostrar una mayor profundidad de capas que parecen no existir en su personaje. Peor destino parecen sufrir los personajes de Àlex Brendemühl, actor de gran talento muy desaprovechado en este film, y Asier Etxeandia, cuyo papel de ginecólogo alcanza unas insospechadas cuotas de irrealidad y dramatismo que empequeñecen el resultado final del film. De hecho con el ginecólogo junto con Luis Tosar y el joven Teo Planell se crea una extraña Trinidad religiosa como si los tres hombres más importantes de la vida de toda mujer fuesen su hijo, el hombre de su vida y su ginecólogo. Si añadimos que el ginecólogo además se pone a cantar varias veces en el film y que el personaje establece una extraña relación con Luis Tosar muy mal definida, damos con un resultado final de lo más abstracto que deja cojeando la película. De la fotografía de Kiko de la Rica no podemos decir que esté a la altura de otros de sus anteriores trabajos. De hecho resultan muy cuestionables muchas angulaciones cenitales que propician a recordar al cine de género y no al drama que en realidad asistimos. En esa mezcla extraña de géneros estéticos encontramos también la aparición constante de Natasha, la hija imaginaria con la que se obsesiona Magda. No bromeamos si decimos que algunas de estas apariciones resultan propias del género del terror.

Regresar a Ma Ma es regresar al cine español de antaño. El que no busca sorprendernos con ideas nuevas y frescas, sino reiterar las historias con las que hemos crecido siempre. Melodramas que parecen surgidos del imaginario de Almodovar pero con personajes sin el alma y el dolor contenidos que sí contienen las películas de Pedro. Muchas esperanzas había depositadas en el dueto Medem-Cruz, quizás porque siempre se extraña a los sentimientos que experimentados en el pasado y que rara vez regresan. No creo que el film carezca de talento, y si que quizás el tema de Ma Ma ha sobrepasado a la propia película. Un film menos trascendente y más personal, seguro que hubiera sacado mucho más de la unión de estos dos gigantes. Esperemos que no sea la última vez que Julio Medem y Penélope Cruz deciden trabajar juntos, pues seguro que del fruto de ambos, aún puede llegar el buen film que no hemos encontrado en Ma Ma.

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