Cine

Crónica de Sitges 2015: 10 Octubre

THE WITCH (Robert Eggers) - The Witch es posiblemente uno de los filmes de terror más importantes de los últimos años. Su tratamiento psicológico del terror y su oscura ambientación en la Nueva Inglaterra del Siglo XVII nos helaron la sangre en Sitges 2015. Un film sobre el mal y la brujería tan oscuro y perturbador como elegante.
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Un año más volvemos con las crónicas de uno de los festivales de cine que más nos gusta: Sitges – Festival de cine fantástico de Cataluña, donde durante 10 días un pequeño pueblo de la costa recibe a directores, actores y gente de la industria del cine nacional e internacional para presentar las últimas películas de género y las que más han sacudido a los espectadores en los festivales de lo que va de año. Con horarios que van desde las 8 de la mañana a altas horas de la madrugada (las maratones), cada mes de octubre nos plantamos para degustar y haceros llegar qué se cuece por la actualidad cinematográfica dentro del fantástico y el terror. Empezamos entonces con la primera de las crónicas del festival con una amplia variedad de estilo: una relectura belga sobre el Nuevo Testamento, una cinta de terror brillante, una alocada producción ochentera, una thriller entre amigos, una comedia a lo Monty Phyton y una película de terror onírico (y absurdo).

LE TOUT NOUVEAU TESTAMENT

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Una película sobre Dios y su familia, sobre su mujer y sobre todo, sobre Ea, su hija y narradora de la historia. El nuevo nuevo testamento cuenta con mucho humor cómo un día Ea decide enviar las fechas de defunción por SMS a todo el mundo para hacer enfadar a su padre. Partiendo de aquí, no nos podíamos perder esta comedia que ademas ha sido elegida para representar a Bélgica en los Oscar. Jaco van Dormael firma esta película donde se cuestiona la ética de la vida humana, donde se hace una versión libre sobre el Nuevo Testamento y en la que el espectador deberá ver cómo posicionarse ante los mensajes que nos da. Es una película descarada, muy muy muy libre, con actores que no son conocidos y que bordan sus papeles. Podemos destacar varios aspectos: el montaje por capítulos hace que la película pierda ritmo y llegue a hacerse un poco pesada en algunos momentos. La historia entretiene, divierte y hace que nos riamos de unas convenciones que son desmontadas, con gracia y desparpajo, a golpes para ser renovadas. La curiosidad de casa historia, lo personal y lo excéntrico de cada personaje: Te enamoras de la madre que no sabe hacer nada y que de repente lo soluciona todo, querrías abrazar a Ea y enseñarle el mundo entero y solucionar los problemas de cada uno de los nuevos “apóstoles” que van encontrando. Destacar la historia de Catherine Deneuve a la que le ha tocado la más alocada. Y por último, repasar la escena entre Dios y Ea, cuando ésta es víctima de su ira, donde tanto el director com los actores nos dan uno de los momentos más impactantes tratado con sutileza, brutalidad y sugestión. En definitiva, una comedia llevada al extremo sobre qué hacer cuando sabes el tiempo que te queda de vida a modo de lección vital, y que debe verse como una provocación a lo que cada uno considera importante.

THE WITCH

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Adentrarse en The Witch es adentrarse en una profunda, oscura y densa oscuridad. La película de Robert Eggers partía con altas expectativas tras su triunfal paso por Sundance. Tras reposar las película varias horas podemos confirmar que el film esta a la altura de esas expectativas. The Witch nos traslada a unos estados unidos coloniales dónde una familia es desterrada de una congregación por sus creencias religiosas. La familia tendrá originaria de Inglaterra, se verá obligada a vivir en una desamparada comarca de tierra poco fértil y cercana a un oscuro bosque. La tragedia llegará a la familia cuando el bebe más joven desaparece junto al bosque. Su unidad se pondrá a prueba midiéndola con el rasero de su fe y la profanación de sus mayores miedos. Con un contexto histórico tan fuerte, con una vasta tierra inexplorada y oscura, The Witch plantea una narración lenta con escenas muy oscuras que parecen sacadas de una terrible pesadilla. Y no por contener imágenes explícitas, porque en eso Eggers prefiere ser más cauto y comerciar, y así potenciar una atmósfera terrible que nos hace sentir y temblar aunque en realidad veamos poco. En esta fantástica atmósfera tiene mucha fuerza la fabulosa fotografía de Jarin Blaschke acompañada de una terrorífica banda sonora capaz de erizarte la piel y hacerte sentir que te adentras a un profundo y muy oscuro mal. En la dirección de Robert Eggers encontramos unas referencias muy soviéticas, a nuestra mente ha regresado la cabaña de Tarkovsky en El Espejo, o los primeros planos frontales y el horror de Matanza-Ven-Y-Mira de Klimov. Unas referencias muy valorarles para este director que con su opera prima, encargada de inaugurar Sitges 2015 ha dejado el listón muy alto para el resto del certamen.

TURBO KID

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Una de las películas más esperadas del día era Turbo Kid, realizada por los el trio de directores canadiénses apodados como RKSS (Road Kill SuperStars). Turbo Kid es pura carne ochentera y de videoclub desde su concepto hasta su completa puesta en escena. La historia nos lleva al futuro, 1997, como las películas de los 80 que veían los 90 como meta del avance o la distopía. La civilización que conocemos ha terminado por supuesto por la escasez de agua, y la tierra antes fértil es ahora un páramo árido. Este escenario nos llevaría hasta un héroe como Mad Max pero en vez de eso tenemos al joven Kid montado en una BMX mientras busca la manera de sobrevivir a diario. En su camino se aliará con una robot llamada Apple y un campeón de pulsos local, ambos le ayudarán a enfrentarse al dominador Zeus y su almirante Skeleton. Una trama que bebe de tantísimas películas que solo podría ir acompañada de una magnífica banda sonora que homenajea una década irrepetible. Quizás la película decaiga en las escenas de persecución (que compensa con el brutal gore de algunas escenas), o quizás una fotografía menos con cámaras de esa década hubiera acompañado la buena dirección artística del film, pero no empaña el resultado final de una película que busca sobre todo homenajear la gloria del cine B de los 80.

THE INVITATION

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Karyn Kusama, directora americana de variada filmografía, nos ha dejado con ganas de más tras ver The invitation, un thriller en claves pausadas donde nos dejó una muy buena impresión y, casi sin querer, nos sorprendimos. Una invitación, una cena y un grupo de amigos. La premisa inicial desde la que partimos no nos puede resultar más tópica pero en su tratamiento de la acción, del misterio y de la intriga está el kit de la cuestión. Después de dos años, Eden invita a sus amigos y a su ex pareja, Will, a una cena en su casa, junto a David, su pareja actual. Dos años desde la última vez que se vieron y todo ha cambiado. Sobre todo para Will que mostrará su malestar y su angustia al reencontrarse con Eden en la misma casa dos años después de su separación. La acción se sucede lentamente, todo se va descubriendo a pequeños pasos, aunque el misterio que envuelve los problemas entre Will y Eden están presentes desde el principio. Desde el principio la atmósfera entorno a ellos dos, entorno a Will, nos irá descubriendo qué sucedió, qué ha sucedido en sus vidas durante este tiempo y qué veremos al final. La acción focaliza en Will demasiadas veces para transmitir lo que cree que está pasando y nos hace participes como si fuéramos un amigo más pensando que lo que hace y dice es por rencor a la nueva pareja de su ex. Todas las emociones que te transmite a lo largo de la película, sufren un cambio radical al final. Se busca llegar a la verdad y Kusama consigue meternos de lleno en el círculo. Con el giro final se confirma gran parte del metraje y de las tensiones que se han desarrollado y es ahí, en ese final rojizo donde todo parece llegar a otro nivel, a otra comprensión mucho más grande de lo que hemos estado intuyendo. Si antes de verla no esperas nada, terminas con un sinfín de ideas revoloteando por tu cabeza, y todo ello con un grupo de actores que congenian muy bien entre ellos.

ABSOLUTAMENTE TODO

absolutamente todo

En el pase al completo en el Auditori del Hotel Meliá en Sitges, se entregó el premio a la carrera Máquina del tiempo a Terry Jones, director, escritor y voz en off de Absolutely anything, por su extensa filmografía y por formar parte de Los Monty Phyton’s, quienes han creado un sinfín de capítulos y sketches que se recuerdan constantemente. La filosofía y la esencia de las bromas y las exageraciones que crearon las encontramos en cierta parte en esta película. En ella, Simon Pegg es Neil, un hombre sin suerte y sin valor que un día recibe el poder que poderlo hacer todo. Los que se lo conceden son un grupo de aliens que se lo tomarán como un experimento para poner a prueba a la humanidad y según el uso que haga, exterminar a todo el mundo o no. Partiendo de esta base, sabemos que nos vamos a reír, sabemos que todo va a ser un exageración y sabemos que el tándem Jones – Pegg puede salir bastante bien. Desde el principio se nos pone en situación, resaltando la comicidad del film, pero también con el riesgo que ello conlleva: está repleta de cgi y llega a tal punto de locura que puede hacernos salir.

TAG

tag

La filmografía de un director tan inclasificable como Sion Sono resulta siempre polémica y difícil de encajar. Sus films rozan lo absurdo aunque uno siempre logra encontrar bastantes capas a diferentes niveles de donde sacar oro puro. Así pasaba con Why Dont You Play in Hell o Love Exposure. Pero con Tag nos hemos encontrado con un Sion Sono poco trascendente que nos ha desencajado un poco y nos ha dejado con tan pocas palabras como las escasas que el director ha encontró para presentar la película anoche recién llegado de su vuelo proveniente de Tokyo. Tag comienza muy alto, satisfaciendo con un autobús repleto de estudiantes partidas por la mitad los deseos de sangre y locura propios del cine de Sono. A partir de ahí, y estamos hablando del comienzo del film, todo es cuesta abajo. Tag se deshincha con cada escena que vemos a Mitsuko, la única superviviente de la primera tragedia, huir de múltiples y violentos asesinatos en los que siempre muere todo el mundo a su alrededor. Pronto el discurso se tornará en bucle dejando la sensación de estar inmersos en un film onírico. Es lo que todos pensamos cuando Mitsuko adopta varias personalidades mientras las muertes no dejan de perseguirla. Sin embargo la resolución de Sion Sono además de pobre resulta tardía y poco sorpresiva, dejando un sabor de boca bastante pobre. No vamos a decir que Tag sea un film vacío, porque entendemos una importante crítica al trato despectivo de la sociedad japonesa ante el papel que representa la mujer. Aún así, Tag nos resulta ausente del cariño personal que si hemos encontrado impreso en otros títulos de la filmografía de Sion Sono.

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