Cine

Crónicas de Sitges 2015: 15 Octubre

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Pasado el ecuador del festival empezamos con muchas ganas un día repleto de variedad. Con Victoria teníamos ganas de ver el plano secuencia del que habíamos oído hablar que se proyecto en la pasada edición el festival de cine de Berlín, donde la actriz y la propia película consiguieron muy buenas críticas. Además, tenemos el regreso de Alex van Warmerdam que vuelve después de pasar por Sitges hace unos años con Borgman, que arrasó. Peter Sarsgaard protagoniza una cinta entrañable dando vida al especialista en psicología social Stanley Milgram y sus experimentos sobre conducta humana relativos al individuo. Nos adentramos en el western con Eva Green como viuda enormemente cabreada y terminamos el día con Takashi Miike y una de las dos películas que estrena en el festival As the God will, la adaptación de un manga sobre dioses asesinos. Aquí os las presentamos:

Victoria 

victoria

Un plano, una ciudad y una chica. Victoria cuenta en una sola toma de un poco más de dos horas como se vive intensamente la noche Berlinesa de la mano de una joven española que, como tantos otros, ha emigrado a la ciudad alemana y en la que la noche se le va de las manos cuando conoce a un grupo de chicos que la llevarán de ruta por la ciudad. Arriesgada en su concepto, resolutoria en su totalidad aunque pretenciosa en su propia concepción del guión y de la naturalidad, Victoria no deja indiferente, busca el reflejo de una sociedad ansiosa pero también necesitada de provocaciones y riesgos. La verdad es que entramos al pase con muchas ganas ya que desde que se presentó en Berlin (y nos la perdimos) y recibió muy buenas críticas ya teníamos ganas de verla. La película presenta a Victoria, una joven que conoce a la salida de un pub a Sonne, Boxer, Blinker y Fuss, cuatro jóvenes sin muchas responsabilidades y bastante inconscientes con su futuro que desparraman la noche entre cerveza, bromas, mentiras y asaltos a casas, líos y flirteos. La técnica de la película consiste en seguir a la actriz allí donde va, por ello sabemos que no la perderemos de vista hasta el final, y hacen trampa con esto sobre todo cuando tientan con terminar toda acción actoral y crear la falsa ilusión de terminar la película. El principio es interesante en cuanto a presentación de todos los personajes. Le sigue el siguiente bloque donde se dedican a hacer tonterías por la ciudad, robar, entrar en bloques de casas para tomar algo en los tejados o desafiar a la policía por la calle. Esta es la parte que más larga se hace, porque la protagonista se dedica a pasear con ellos, a ser una turista nocturna llena de inocencia, y se hace pesado, sobre todo después del potente principio en el club. La tercera parte toma un aire a cine negro de gangsters (aficionados) y se vuelve interesante con el peligro a la propia vida de la chica, que después de tanto seguimiento acabas cogiendo cariño. Sin duda, la romántica y fría escena final en el hotel y la despedida, lo cambia todo, pero parece quedarse en una paradoja entre la estudiante que ha salido de su país para ganarse la vida y el modo de vivir de un grupo de jóvenes ganando dinero rápido pero arriesgándose. No es hasta esta tercera parte de la película que nos damos cuenta del trabajo actoral a nivel de evolución sensorial, porque vivimos con ella la mayoría de fases por las que pasa, siendo más o menos creíble, pero con Costa ubicando al máximo a su personaje y sacando lo más primitivo de ella misma: la supervivencia. Quizás no es lo que esperábamos, pero si sació nuestras expectativas. Pero una cosa está clara, hay que verla por la planificación, por el plano secuencia, por el recorrido emocional que presenta y por la ganas de vivir que se percibe en la película, dirigida por Sebastian Schipper. 

Schneider vs. Bax

svsb

Alex van Warmerdam vuelve al festival después de pasar en 2013 con Borgman, que gustó tanto a jurado, crítica y asistentes según se podría leer en las opiniones, y del que ahora se espera una película igual de prometedora. Schneider contra Bax, directos a lo que toca, la película explica con un estilo narrativo particular y con un humor especial un mismo encargo a dos personas distintas: La cámara sigue la vida de Schneider, un sicario que vive en familia y que emprende el encargo para el que ha sido contratado: matar a Bax. La cámara descubre según avanza el tiempo al objetivo de Schneider pasando por un lío amoroso y una lucha por sobrevivir en el matrimonio y el trabajo. Todo parece ser muy simple, muy básico, pero es entonces cuando vemos como ha jugado con nosotros. En la película se trata de ir atando cabos y disfrutar de las múltiples secuencias del juego con todos los actores que hacen su papel de forma singular. El propio Alex Van Warmerdam en su papel de Bax está increíble, sobresaliente como sicario apunto de su último trabajo, enamorado de una joven y viviendo en una casita en un lago. Los demás personajes tampoco rompen la estética que se crea entre todos: La absurdidad de la situación de partida, el hombre y la mujer que Schneider se lleva con él, la hija de Bax, la joven que sale con Bax, forman la esencia de la película, otra apuesta más por el director de realizar proyectos que se alejan de lo habitual, buscando sorprender y dar voz a una serie de personajes que habitualmente no tiene lugar en el cine. La fotografía es otro de los aspectos más destacables de la película, tan oscura y tan realista que es otro personaje más. El escenario del lago, la casa y el pantano dotan de carácter la acción que se sucede, las persecuciones entre el agua y las turberas que plagan todo el rededor y se extienden por el agua tienen un espíritu propio muy  distinto a cualquier película de persecuciones o espías. Es una pequeña producción que merece la pena descubrir y acercarse a su humor tan particular. 

Experimenter

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Michael Almereyda nos introduce con esta película-documental a los experimentos que se llevaban a cabo en la década de los 60 en América de la mano del psicólogo social Stanley Milgram. Es una película menor, que no llama la atención en la primera revisión pero que sin duda su importancia reside en lo entrañable del caso real. Toda la ciencia que se esconde detrás de las pruebas es lo que nos pone los pelos de punta. A medida que nos introduce, con una técnica que utiliza un narrador en primera persona del singular, el cual es el propio protagonista y del que escuchamos la voz en off o le vemos hablar a cámara muy cómodamente, vamos entendiendo su juego. Peter Sarsgaard interpreta de manera muy convincente a este dispuesto psicólogo que se coloca en manos del gobierno para buscar la manera de conseguir vencer el límite humano a la obediencia. Así conseguirán que la mente humana sucumba a obedecer a la autoridad. No cabe duda que es una historia muy interesante, además está planteada des de la ficción y des de un punto muy instructivo, podemos decir, de manera que no se hace pesada y consigue llegar al espectador, haciendo que se adentre en sus más complejas preguntas. El director conduce al espectador a través del carácter del señor Milgram fluidamente y manejándonos como a un paciente más. Es una película que sorprende y descubre el alto interés político por el control social y la investigación en estos campos y que termina generándonos un alto sentimiento de curiosidad.  

The salvation

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Si el Western es considerado el género de los géneros, y Sitges es considerado como una de las mecas internacionales del cine de género, está claro que muchos de los asistentes aún esperan que el Western tenga un papel destacado dentro de la programación del festival catalán. Por mucho que ya no sea un género de éxito o habitual en nuestras carteleras. Este año los aficionados a este género hemos sonreído ante tres buenos títulos en la programación y el tercero que nos quedaba por hablar es esta The Salvation. De primeras el título ya es bastante atractivo tras haber sido estrenado en Cannes y contar con dos protagonistas de gran altura: Mads Mikkelsen y Eva Green. Pero detrás de esos dos nombres titánicos se esconde mucho más. The Salvation, dirigida por Kristian Levring, es un western realizado desde Dinamarca, dónde el género nunca ha sido muy popular en sus producciones. Sin embargo el film demuestra un exasperado amor por el género que evoca al mejor cine de Leone y también Eastwood. The Salvation cuenta la dura historia de un emigrante danés en pleno Oeste Norteamericano que recibe la visita de su familia días antes de ser brutalmente violada y asesinada por un criminal local. El danés buscará venganza y desatará la ira del jefe bandido de la zona que usando el terror pondrá a todo el pueblo en contra de nuestro héroe. Solo la viuda del criminal que mató a su marido apoyará al danés para dar muerte al criminal interpretado por Eric Cantona. Aunque el mejor personaje sin duda es la muda interpretación de Eva Green como una oscura viuda negra llena de rabia y fuerza. The Salvation demuestra que Dinamarca es capaz de realizar un Western de vieja escuela sin sonrojarse y la jugada le ha salido francamente bien a su director Kristian Levring. Una muestra más de que las viejas y  polvorientas historias de venganza en el viejo oeste siempre funcionan bien.

As the gods will 

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Takashi Miike es uno de los directores más frecuentes y queridos del Festival de Cine Fantástico de Sitges y este Sitges 2015 hemos podido contar con dos películas de este genio nipón con una filmografía tan densa anualmente hablando, que no todos los títulos alcanzan el nivel esperado a la fama del director. Porque realizar un título anual como Woody Allen es ya una tarea no apta para muchos directores, pero alcanzar el número de Takashi Miike de dos, tres o hasta cuatro películas por año esta al alcance de muy pocos directores. ¿Cómo lograr este nivel de producción y mantener una deseada reputación mundial? Seguramente delegando mucho durante las producciones y también perdiendo nivel de cuidado y detalle, aunque nadie puede negarle al señor Miike que su reputación la ha logrado a través de trabajo y más trabajo. As the Gods Will es una de las dos películas que Takashi Miike nos presenta este año, y como muchas otras películas del director nipón, está basado en un manga y por ello bebe de un trasfondo y unos límites que no son los esperados o tradicionales. Nada más comenzar el film nos vemos inmersos ya en la acción sin que nos expliquen qué es lo que está pasando. Lo que pasa es ya bastante visceral y violento como para atraer nuestra atención: Una extraña cabeza que en realidad es un dios aparece en medio de una clase y comienza asesinar brutalmente al alumnado. Los supervivientes serán seleccionados y entraran a formar parte de otro sádico juego igual de brutal. Todo un survival, que podría ser engañosamente parecido a Battle Royal sino fuera porque aquí los alumnos no se matan entre si, sino que los dioses son los que matan a los alumnos a través de juegos infantiles. El hecho está sucediendo a nivel mundial y muy pronto las escuelas empiezan a ser televisionadas para recibir a los supervivientes como nuevos dioses. Un film extraño, divertido y sádico que quizás peque de estar muy destinada a un público muy juvenil al que no le importan los porqués ni los cómos, sino solamente la efectividad y la sangre fácil. Mención especial se merecen los fantásticos efectos especiales del film que demuestra que el país nipón por fin empieza hacer sus deberes en cuanto a CGI tras regalarnos varios años de bastante mediocridad. As the Gods Will no pasará a ser un nuevo clásico del cine nipón ni tampoco de la densa filmografía de Takashi Miike, pero sin duda gustará al público que busca el efectismo del director japonés.

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