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Hostel Trilogy: Hostel 2, El paso al siguiente nivel

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Poca gente esperaba el éxito que supuso Hostel, posiblemente ni el propio Eli Roth. Los 4 millones que había supuesto su producción habían producido una recaudación de 80 millones de dólares, sin contar con el prestigio que ganó la figura de Roth, que supo aprovechar al máximo su cercanía con Tarantino. Lionsgate vio negocio en Hostel y aprobó la producción de una secuela. Eli Roth lo tenía claro: para superar el éxito de Hostel, su secuela tendría que subir hasta un nuevo nivel. Una idea que le obsesionó y marcó el destino de Hostel 2.

Hostel recaudo lo suficiente para que Lionsgate no tuviera reparos en aumentar el presupuesto para esta secuela, doblando de los 4 millones del film original a los 10 millones con los que pudo contar la secuela. Eli Roth aprovechó esta confianza para rodar Hostel 2 a lo grande. Aumentaron el numero de localizaciones, la mayoría continuaron en Eslovaquia y Republica Checa, aunque tambien el equipo de rodaje viajó a Islandia para rodar una escena en el famoso lago azul balneario, ademas de rodar también en la lujosa ciudad de Monaco. Roth uso también este aumento de presupuesto para no volver a utilizar escenarios naturales para la fabrica donde se cometen las torturas. Roth prefirió rodar todas estas escenas en estudio y fabricar todos los decorados tal y como él habia imaginado para la primera parte. Esto es visible en las magníficas y siniestras cuevas que vemos en la película, por no hablar de la famosa escena del baño. Cómo el director estaba satisfecho con los resultados técnicos de la primera parte, Eli Roth decidió contar con el mismo equipo creativo y de producción. Aunque Quentin Tarantino se limitó a firmar como productor, pero no participó activamente en el proceso creativo del film, algo que si realizó en el film original. ¿Esta postura resuto perjudicial para el resultado final? No necesariamente; aunque si en la primera parte Tarantino se dedicó a frenar muchos de los impulsos de Roth, podriamos pensar que Hostel 2 es la película que Eli Roth quería hacer sin limitaciones de ningún tipo.

La película comienza en el punto donde terminó Hostel, con Paxton huyendo en un tren tras haber sobrevivido a la terrible fabrica donde se cometian los asesinatos. Ha pasado un tiempo y vemos a Paxton de nuevo en Norteamerica aterrorizado con pesadillas y temores por si la gente de la corporacion secreta busca vengarse de su huida. Unos temores que son confirmados cuando Paxton muere decapitado en su cocina. Una muerte orquestada por Sasha, el rostro que por fin conocemos que se encuentra a la cabeza de toda esta organización. Fin del prólogo. Hora de conocer a las nuevas protagonistas. Tres estudiantes norteamericanas de viaje estudiando arte por Italia. Aprovechando un fin de semana libre, las tres deciden viajar a Praga en un interrail abarrotado de estudiantes e italianos acosadores. Allí conocerán a Axelle, una joven eslovaca que las invitará a escapar de los italianos refugiándose en una ciudad de su país dónde existen unos fabulosos balnearios. El anzuelo ha sido lanzado, y cómo era de esperar las tres jóvenes aceptan y se alojarán en el Hostel que vimos en la primera parte. Eso sí, cuándo las jóvenes se registran en el Hostel, el punto de vista del film cambia y asistimos al comienzo de una subasta internacional dónde millonarios de todo el mundo pujan con sus móviles para conseguir el derecho a matar a cada una de las jóvenes. Es así como conocemos a Stuart y Todd, dos amigos que consiguen ganar la puja y viajaran a Eslovaquia a cobrar su derecho, dejando en Estados Unidos sus acomodadas familias y trabajos. Mientras las chicas se divierten en una verbena sin saber que son el centro de atención. Whitney, la más inocente de las tres, es cortejada por un chico que termina secuestrándola y llevándola a una terrible sala dónde será torturada y usada como ducha en la que sin duda es la escena más sangrienta de todo el film. Beth y Lorna no se preocupan demasiado y deciden disfrutar de sus vacaciones en el balneario, dónde finalmente son raptadas y conducidas a sus salas de tortura para convertirse en las víctimas de Stuart y Todd. Stuart es visiblemente más tímido que Todd pero a pesar de su inocente e indecisa fachada, Stuart esconde una brutalidad posiblemente más peligrosa que la del bravucón Todd. Beth y Lorna tendrán que hacer frente a sus torturadores y al líder de la organización Sasha para poder salir de allí, aunque la norma es que nadie salga del edificio sin haber cumplido con su compromiso.

Eli Roth se empeñó en alcanzar un nuevo nivel con esta secuela, y en muchos sentidos lo consigue. La película se ve mejor rodada, contiene escenas más brutales y explícitas que su predecesora pero también pierde intensidad en el terror. En la primera parte, el espectador tardaba mucho en darse cuenta de que todas las muertes pertenecían a un siniestro negocio dónde los más ricos del planeta pujaban por matar personas. El horror se incrementaba con la verosimilitud y frialdad balcánica con la que se frivolizaba el negocio de las muertes. Sin embargo aquí el espectador ya conoce el terrible negocio y Eli Roth rápidamente lo explota exponiendo el sistema por el cual se realizan las pujas. El hecho de humanizar de manera un tanto ridícula a los ejecutores hace que la película también pierda fuerza. Stuart y Todd resultan en muchos momentos más cómicos que amenazadores, y el espectador a través de ellos conoce cómo funciona la organización desde el punto de vista del ejecutor con demasiada poca gracia. Al fin y al cabo, dichos personajes terminan siendo retratados como dos amiguetes que buscan pegarse una fiesta en Eslovaquia a espaldas de sus mujeres. Clásica resulta también la decisión de Eli Roth de escoger cómo protagonistas a un trio femenino frente al masculino original de la primera parte. Resulta más propio del género emplear estudiantes femeninas de viaje por Europa que parecen vulnerables desde el comienzo del film cuando viajan en el tren del interrail y son acosadas por los chicos italianos. Un tímido homenaje que se marca Roth a otra de sus influencias: el giallo y el terror italiano de los años 70. De hecho durante la película encontramos varios cameos de estrellas del terror italiano como la actriz Edwige Fenech. Pero el cameo más aplaudido del film sin duda es la explícita escena protagonizada por el director de Holocausto Canibal, Ruggero Deodato. Una escena centrada en una sala de tortura dónde el prestigioso director parece encarnar un personaje que no tiene nada que envidiar al icónico Hannibal Lecter.

Eli Roth lo apostó todo para subir hasta un nuevo nivel, pero el film no funcionó de la manera esperada. A pesar de las grandes expectativas, el film recaudó muy poco en su primer fin de semana, y recaudó apenas 30 millones en todo el mundo; casi tres veces menos que lo recaudado en la primera parte. El engañoso gancho publicitario de la primera parte, promocionando el film como una película de Tarantino no funcionó por segunda vez, y la tendencia de Eli Roth hacia la serie más B condenó al film a convertirse en un subproducto realizado más para complacencia de los amantes del gore que para un posible éxito comercial. La distribución también fue problemática, siendo el film prohibido en algunos países y en otros se tuvo que cortar la explícita escena de la ducha de sangre para que la película pudiera estrenarse en cines con categoría PG18. En 2008, tras el fracaso comercial de Hostel 2, Lionsgate dio por cerrada la saga y también lo hizo Eli Roth, aunque el director ya tenia algunas ideas preparadas para una tercera parte. Sin embargo, Scott Spiegel, uno de los productores ejecutivos de Hostel y Hostel 2 tenía otros planes para la saga Hostel, que la conduciría a unos nuevos e inesperados derroteros.

 

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