Cine

Artistas, mafias y fútbol: 5ª Jornada DocumentaMadrid 2016

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A día de hoy tenemos la sensación de haber visto auténticas joyas y que el nivel de la Sección oficial largometraje no podía ser mejor. Con la Tempestad hemos viajado a un México muy real pero muy casual donde impera la suerte mediante un relato desgarrador basado en el círculo cercano a la directora. Además, hemos participado de la Sección panorama documental español, que se ha incorporado este año al listado de secciones del festival, con The other kids sobre los sueños de los niños africanos y el fútbol. Además, hemos terminado el día con un artista marcado por su condición sexual y sus fotografías. Todo un popurri de historias muy distintas pero importantes en sus ámbitos.

The Other Kids

The other kids

The Other Kids se ubica dentro de la sección panorama del documental español, que este año se ha presentado con algunas propuestas muy experimentales. Sin embargo, en oposición a esto, The Other Kids posiblemente sea el documental más convencional de este DocumentaMadrid. Dirigido por Pablo de la Chica, The Other Kids cuenta la historia de Mubiru Reagan, un niño ugandés, que tras ser abandonado con 4 años en un vertedero cercano a un enorme a un enorme estadio de fútbol, es recogido por un entrenador que le formará para ser la nueva promesa del Pro Way Academy; un equipo de fútbol formado por niños que sobreviven gracias a una beca deportiva. El documental sigue la temporada del Pro Way, con Reagan como eje principal, cuyo sueño es marcar un gol en una final como su héroe, Fernando Torres. The Other Kids ha sido rodado de manera muy visual, pero a la vez ha tejido una historia muy blanca sobre los sueños y la pobreza. Resulta imperdonable la oportunidad perdida obviando tratar temas más serios e importantes como la exportación ilegal de “jóvenes promesas” por parte de grandes clubes de futbol europeos, o los conflictos que asoman la actualidad diaria de Uganda. En vez de eso, estamos ante un film soñador y futbolero, que a pesar de algunos buenos momentos cinematográficos, se contenta con narrarnos las complejidades que supone la final de la copa de los alevines de Uganda. La presencia de grandes nombres del fútbol nacional como Fernando Torres o Vicente del Bosque, solo sirve para incrementar una imagen idealista del fútbol muy alejada de cualquier objetividad. Posiblemente el documental pueda funcionar en un ambiente escolar, pero queda muy deslucido en un festival que este año cuenta con una extraordinaria sección oficial.

Tempestad

Tempestad

Todo un ejercicio de profesionalidad y saber hacer, Tatiana Huerzo nos enfrenta a una triste realidad difícil de combatir como son las desapariciones de personas en México. Vivencia que por desgracia le toca de lleno, nos introduce a Miriam y a Ángela, dos historias unidas por la tragedia de verse implicados en casos para pagar por los delitos de otros. Pagadores, así los llaman. La crudeza de la historia que sus voces en off cuentan se ve “suavizada” por las imágenes. En ello la construcción del montaje tiene mucho que ver porque, según contaba Tatiana, grabo el recorrido que su amiga Miriam realizó una vez salió de la prisión donde la retuvieron en el norte de México hasta llegar a su pueblo al sur, más de 2000 kilómetros en los que puede pasar de todo. Todas las imágenes que ilustran la historia de Miriam son grabaciones que la directora realizó en este trayecto de autobús, buscando que el mensaje llegará a concienciar al mayor número de gente posible ya que le puede pasar a cualquiera. Caras de los viajeros, maletas, aseos, múltiples controles policiales que impactan al espectador como un golpe que hace que se nos caiga la venda. Y por otro lado, mediante un montaje alterno entre ambas, la grabación de Ángela que sigue buscando a su hija después de 10 años desaparecida. Su testimonio se ilustra con su vida en el circo, su vida y su refugio, donde vive con mujeres y juntas sobreviven a las amenazas mediante un protocolo de seguridad que han ido construyendo a lo largo del tiempo. De una forma muy cercana y muy humana, la tristeza y la impotencia de una madre se plasma con la verdad sobre la policía, la FIA y demás instituciones mexicanas donde te venden humo para mantenerte silenciado. Cómplices en una red estatal con el Cartel.
La película no es solo un documental, es una experiencia que merece ser vista en pantalla grande para disfrutar de todas las herramientas que Huerzo utiliza para la construcción del mensaje, desde el inicio con pantalla en negro y voz en off de Miriam intentando reproducir la salida de una cárcel durante un poco más de cinco minutos, hasta las imágenes de los rostros, de la lluvia en el campo del circo, de los músicos que amenizan el trayecto o de las tormentas con rayos y truenos al fondo de las montañas. Toda una vivencia sensorial que, por triste que sea, sabe que no puede buscar la intención de llegar al movimiento social en su país por el difícil acceso al cine que tiene la sociedad mexicana. Una de las frases que más nos apenó en el coloquio posterior a su visionado fue que Huerzo consulto a una empresa de seguridad para saber si podría haber repercusiones negativas a su persona con el documental y la respuesta fue: “no, porque al ser un documental no va a llegar a las masas”, entre otros aspectos.

Mapplethorne: Look at the pictures

Mapplethorpe

“Mirad las fotografías” fue la frase protagonista que lanzaron en el juicio contra el polémico artista Robert Mapplethorne. Un documental de estilo clásico, con testimonios, fotos y videos que nos van relatando la vida del artista pero con una línea muy humana que busca ahondar en el ser sensible que se escondía detrás de la imagen. El documental cuenta casi de forma cronológica la vida de Robert desde su vida adolescente, su familia y sus despertares hasta las exposiciones finales en las que se dejó ver en su corta vida. Homosexual declarado, desde joven seguía su meta de destacar y ser famoso por encima de todo, para ello en el documental se deja ver como el fin justifica los medios. En su vida experimento con casi todo y, por ejemplo, las fotografías son uno de ellos, por que a través de las Polaroids tuvo la oportunidad de impactar inmediatamente, de llegar y transgredir al instante, llegando a crear arte y mensaje en ellas, no solo provocación. Como documental resulta interesante la perspectiva que adopta el director para dar a conocer a una figura bastante polémica y a la vez redireccionar la idea del fan más acérrimo sobre su arte y su forma de ser, y como ambas idea confluyen. Los testimonios de su familias, sus amigos y sus conocidos dotan de altísimo valor a la historia, que va evolucionando según los años y según su propia forma expresiva iba cambiando. Destacar dos aspectos del documental: por un lado el terrible testimonio de su hermano marcado por las ansias de tener fama y el sentimiento de ser único de su hermano Robert; y luego, la arrolladora vida social que mantenía, que condiciona su evolución. Sin duda es un must para todo aquel al que le guste sus contrastes, su provocación y su sinvergüenza forma de plasmar momentos, pero también es una buena herramienta a través de la cual conocer y disfrutar de un fotógrafo y artista visual que lo dio todo para que su nombre perdurará.

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