Cine

Engaños y el valor de afrontar el futuro en ‘Detour’ de Christopher Smith

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Tras una filmografía breve y centrada en el cine de terror, suspense y drama, Christopher Smith presenta en 2016 Detour. Esta pequeña producción es una de las películas que entras a ver esperando que te sorprenda y efectivamente lo hace porque la unión de la técnica y el guión crean un producto muy interesante y diferente desde los primeros segundos. La historia cuenta como Harper, un joven con la madre en coma que culpabiliza a su padre por ello, busca la manera de hacerle daño para que reconozca lo que ha hecho.

detour inside

La película trata de cómo una persona puede llegar a creer algo si se auto convence de que es verdad su versión de los hechos. En realidad el guión esconde una idea sencilla y original pero que gracias a los giros y al montaje adquiere otra dimensión y va mas allá. Uno de los aspectos más relevantes que quiero destacar es el montaje y la edición de la película porque tienen un papel relevante para hace realidad el guión con acciones paralelas y sobre todo para crear la sensación de misterio que envuelve casi todo el film. Desde más o menos el principio de la película no sabemos exactamente si estamos viendo lo que ha sucedido realmente o lo que habría sucedido.  Momentos como cuando la pantalla se divide en dos o en tres dotan de dinamismo y modernidad a la historia haciendo que sean visibles todas las opciones existentes de la historia y con las que también juegan en guión. Hay varios puntos de giro, aunque importantes para el desarrollo de la historia son dos, ya que en uno aclara qué versión de la historia sigue y en otro la intención del protagonista sobre cómo seguir adelante. Todo ello colocado con extrema delicadeza dentro del orden del film. Un gran acierto.

La estructura de la película se basa en un principio en medio de todo, saltos entre lo que pasaría si escogiera hacer una cosa y otra, la vuelta a la explicación lineal de la historia y la revelación del conflicto real y su resolución. Este es el segundo aspecto relevante a destacar, la facilidad con la que ordena cuándo decir qué y en qué tono, ya que la mayoría de la película cada personaje tiene un rol marcado, con un estilo particular para cambiar completamente cuando se entiende el objetivo del protagonista. Cada uno de los tres actores principales consiguen interpretar sus papeles de igual manera a lo largo de la película pero gracias a la colocación de las escenas entramos en sus cabezas para que todos nos acaben gustando, incluso el violento Johnny.

Es una película trampa que juega al despiste y que engancha al espectador hasta saber qué sucederá exactamente, y una vez te crees que lo sabes vuelve a sorprenderte para dejarte con un final esperanzador y romántico. Ha sido una de las sorpresas más gratas que hemos visto en un festival de cine este año y esperamos que algún día se estrene, porque merece la pena darle una oportunidad. Os la recomendamos 😉

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