Doghouse de Jake West (2009)

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En Luces de Sala nos gusta el cine de género, y no queríamos esperar muchos días antes de preparar una crítica de una película llena de vísceras, sangre y mucha mala leche. A nuestras manos ha llegado Doghouse, una comedia Gore que revive al cine de videoclub de los 80 y lo mezcla con el nuevo cine de género fantástico Inglés que encabeza el director Edgard Wright. doghouse01 El argumento de Doghouse no podría ser más absurdo: 7 amigos se reúnen para animar a Vince (interpretado por Stephen Graham, Al Capone en Boardwalk Empire) que se encuentra en fase de divorcio. El plan es un fin de semana de colegas (para enfado de sus respectivas parejas) en un pequeño pueblo inglés con un promedio de cuatro mujeres por cada hombre, y donde casualmente uno de ellos tiene la casa de un familiar. Todo parece un plan perfecto de una típica película llena de testosterona: los amigos, las cervezas, los chistes malos, la guapa conductora del bus que han alquilado para llegar a la remota aldea, el amigo que llega tarde… Incluso los chicos, como cabria esperar, son personajes tópicos. Así encontramos al guaperas, el negro acomplejado, el homosexual,, el friki reprimido, el intelectual, el completo idiota y el protagonista indeciso y deprimido. Cabe decir que tras la magnífica The Cabin in the Woods, los tópicos del cine de terror son ahora aun más divertidos para el espectador. Cuando por fin llegan a la pequeña aldea no resulta ninguna sorpresa que la encuentren vacía, y al espectador que busca sangre ya empiezan a parecerle largos estos primeros 20 minutos de película. Tras una parada insatisfactoria por la única taberna del pueblo, descubren gracias al encuentro con una zombie vestida de novia, que un virus se ha extendido por las mujeres de la aldea convirtiéndolas en una especie de zombies asesinas que solo buscan destripar las entrañas del sexo contrario. A raíz de esta aparición (cuyo virus también hace mella en la guapa conductora marcando el cierre del primer acto) la película, que hasta entonces había sido una comedia cutre de colegas, se desboca en un gore medio decente pero donde tristemente también multiplica el humor burdo y varonil. Los 7 amigos, y un militar que de paso se encuentran, son perseguidos por toda la aldea por un ejercito de mujeres zombies que quieren acabar con todos ellos. Ellas, por supuesto, también se reducen a meros estereotipos femeninos. A la zombie vestida de novia, se unen la pastelera zombie, la peluquera zombie, la exnovia friki zombie, la anciana zombie sedienta de sexo y un largo etcétera tan poco original. Durante una hora no paran de suceder una detrás de otra las bromas sexuales y machistas mezcladas con tópicos como el fútbol, el travestismo o los coches de radiocontrol. Destaca un guiño a Abierto Hasta El Amanecer cuando los chicos se arman de pistolas de agua con las que consiguen hacer arder a las siniestras zombies. Poco a poco varios de ellos irán muriendo a manos de las mujeres, para que gracias a su sacrificio y en un intento de momento sentimental, Vince decida quemar y olvidar a su ex-pareja para disfrutar de la compañia de sus amigos que tan buena fiesta le habían preparado. El final del film roza el esperpento (ya de por si generalizado) cuando, gracias al legado del militar, los cuatro amigos supervivientes utilizan un arma que lanza un ultrasonido paralizante que solo son capaces de escuchar las mujeres, ya que ellas poseen inteligencia no como el género masculino. Un menosprecio a la razón que lanza el último mensaje de la película: un verdadero manifiesto de defensa a la idiotez  Y así lo demuestran sus personajes, porque los chicos son tan idiotas que rompen la máquina jugando con ella y terminan huyendo entre risas. Poco importan la muerte de la mitad de sus amigos, se lo están pasando de miedo y nada más importa.doghouse02 La película, desde su cartel hasta sus últimos minutos, resulta un claro homenaje al cine barato de videoclub de los años 80. Esas cintas VHS que se alquilaban un grupo de amigos un sábado por la noche para echarse unas risas. Cintas que muchas veces se escogían únicamente por lo espectacular de su carátula o por el vago consejo del dueño del videoclub, y que poco más podían ofrecer salvo eso: un rato divertido dónde habitualmente se generalizaba lo absurdo. Un género que ha sido muy revitalizado en UK desde la incursión en el mismo del director Edgard Wright con Zombie Party o la más reciente Bienvenidos al Fin del Mundo, contando con un absoluto éxito comercialNo es el único, Matthias Hoene ya nos regalo momentos inolvidables como aquellos viejecillos huyendo en tacatá de una invasión Zombie en Cockneys VS Zombies. También desde Irlanda, Jon Wright se marcó un gran homenaje al cine fantástico de los 80 con la magnifica Grabbers, dónde un grupo de aldeanos borrachos se defendía de una invasión extraterrestre con alcohol, su único punto débil.  En todas ellas encontramos los mismos puntos de conexión: grupos de amigos inseparables, cantidades ingentes de alcohol, un humor muy negro, algo idiota, pero con mucho gamberrismo. Un cine donde abundan los monstruos de antaño, dónde se gastan litros de sangre en su rodaje y dónde se idolatra el gusto por los FX caseros y baratos en contraposición a la era digital que vivimos. Un recuerdo a los años 80, dónde los realizadores no tenían al alcance los efectos digitales que proporcionan ahora las pantallas verdes, y usaban trucos de cámara, maquillaje y postproducción barata para conseguir los mismos resultados con un presupuesto muy limitado. Es el ingenio frente a las facilidades del mundo digital.doghouse03 Pero lo cierto es que Doghouse deja el listón por debajo de sus expectativas. Lo mejor sin duda son sus FX, de la vieja escuela, dónde las muertes de los chicos son vistosas, sádicas y en realidad algunas bastante brutas y por ello divertidas. El maquillaje de las mujeres zombies esta muy logrado y resulta muy acorde con el look ochentero del género. De hecho, en el último acto del film las mujeres llegan a ser realmente monstruosas. Mención especial también merece su banda sonora, idónea de cualquier pub inglés y que cuenta con grupos como The Horrors en su tracklist. Pero a pesar de ello, y a pesar de contar con un reparto con algún que otro nombre popular en el Reino Unido, la película se atasca en su humor varonil y su mensaje claramente machista. Haberla dotado de un poco más de cordura y acercarla a un género gore más puritano hubiese sido un acierto. Porque a fin y al cabo comedias de colegas abundan habitualmente en las carteleras, y esta no posee ni siquiera un humor ni chistes realmente divertidos.

Pero a fin de cabo, un film de género que además recoge lo peor de las comedias de colegas, es imposible tomárselo en serio desde su comienzo. Lo mejor es vaciar tu cabeza e intentar disfrutarla lo máximo posible. Mejor si es con un grupo de amigos y unas cervezas.

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