Atlántida Film Fest: Fish and Cat

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El cine fantástico siempre tiene un hueco dentro de la programación del Atlántida Film Fest, y este año a pesar de ser uno de los años con más diversidad de países no podía faltar algún film de género. Quizás alguno lo que de verdad le sorprenderá será ver un título fantástico dentro de la sección oficial, que se caracteriza por ser bastante más experimental que la sección Atlás. Sin embargo Fish and Cat cumple los dos requisitos sin despeinarse, y se presenta como la primera gran joya a descubrir de la edición de este año.

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Publicitada como el primer slasher del cine Iraní, la película de Sahram Mokri es mucho más que eso. Fish & Cat es un delicioso plano secuencia de más de dos horas de duración con un sentido mucho más onírico. Una proeza con la que fantaseó Hitchcock en aquel magnífico clásico que es La Soga, y que muchos  años más tarde, en el 2002, Alexandr Sokurov consiguió hacer real gracias al cine digital en su película El Arca Rusa y los miles de extras que colaboraron en aquel plano secuencia de 90 minutos. Pero Sahram Mokri no se contenta con coreografiar una extensa secuencia que ocupa todo el grueso de todo el film. Sus aspiraciones e intenciones las encontramos en su personal uso del tiempo y la continuidad que asalta al primer tercio del film dejando al espectador perplejo. Porque en Fish & Cat nada es lo que parece, y a pesar de contener todos los elementos principales de un slasher, el director demostrará que lo que menos le interesa son los crímenes que puedan ocurrir o lo explícito que suele acompañar a un género como este.

El film está basado libremente en un hecho real que cuenta el descubrimiento de un restaurante que tras ser investigado se descubrió que la comida que se servía era humana. A partir de esta introducción, Sahram Mokri iniciará su historia desde el restaurante y sus amenazantes dueños que ven como un grupo de jóvenes viene a la zona para competir en un festival en un lago cercano. La cámara comenzará a seguirles por el bosque mientras parecen buscar nuevas presas, pero llegado el encuentro con otros personajes la cámara abandonará a los cocineros caníbales para acompañar a los nuevos personajes encontrados. Un acto que repetirá constantemente a lo largo del film, creando una composición coral de una historia que se mueve entre el escenario y sus personajes, como ya hizo Richard Linklater en Slacker. Lo que ya no esperábamos de ninguna manera es que Sahram Mokri se arriesgue a crear saltos y  paradojas temporales sin abandonar el plano secuencia. De esta manera volveremos a ver las secuencias que ya hemos visto pero desde el punto de vista de otro personaje, a pesar de que se salte por encima toda norma de continuidad lógica, pero que a su favor crea una atmósfera única y retórica. Cómo si los personajes estuvieran encerrados en loop temporal que se enreda entre ellos como una telaraña imposible. Coreografíar todo este plano secuencia con múltiples cruces, voces en off y hasta una actuación musical, no nos deja otra opción que la de aplaudir las intenciones de Sahram Mokri. En su contra, podemos decir que la larga duración de la película le termina pasando factura. También que por sus iniciales intenciones de crear una ambientación de puro slasher para después abandonarlo y entrar en terrenos más oníricos, nos deja con una profunda sed de sangre que queda insatisfecha en su resolución. Aún así, nos conformamos con el laberíntico ejercicio mental que nos propone Fish & Cat, que por ahora la sitúa como una de nuestras favoritas del festival.

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