Atlántida Film Fest: Violet

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Dentro del Atlántida, decidimos escoger Violet después de leer la sinopsis. Película bélga que cuenta lo que le sucede a un joven cuando ha presenciado como un amigo suyo ha sido asesinado. Bas Devos firma está opera prima con intenciones claras sobre su motivación y su enfoque, situando cada plano a un nivel estético que puede superar cualquier aspiración del espectador.
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La fotografía dentro del cine es un arte que muchas veces no se aprecia como es debido. En Violet, en cambio, todo es fotografía. Toda la película está basada en la composición, la iluminación, el encuadre y el arte que componen cada plano. Con esta particular visión, entramos en el mundo de Bas Devos con su opera prima ambientada en Bélgica del 2014.

En ella nos cuenta como de un grupo de amigos, Jesse es el único que ha visto como han matado a Jonas y seremos testigos del trauma y las dificultades que tiene para expresarse a partir del suceso, sobre todo entre sus amigos riders de BMX. Partiendo de esta premisa, la idea nos llamo la atención ya que los temas conflictivos en la adolescencia resultan ser de mucha importancia para el crecimiento de una persona, así que algo tan traumático debería contener altas dosis de psicología o emoción. Eso era lo que pensábamos que encontraríamos, pero resulta ser una película bastante distinta. Para empezar, como ya habréis intuido, la película se construye a base de su fotografía y con unos planos muy estudiados. Utiliza la cámara lenta, los travellings y la atmosfera para crear escenas largas y reposadas que se van sucediendo en nuestros ojos, y con las que busca adentrarse en los sentimientos de Jesse, abatido y descolocado. Todo ello se desarrolla sin apenas guión, frases cortas, básicas y que intentan sobrevivir delante de la cámara. Todo ello intenta expresar cinematográficamente el estado de ánimo de Jesse.

De Violet, queremos destacar la primera escena, con la que marca una pauta que seguirá hasta el final. Es un plano secuencia donde la cámara se sitúa en la sala de seguridad de un centro comercial y a través de las pantallas vemos la agresión a los chicos. Es una secuencia larga que demuestra como el director busca el ritmo natural del suceder de las cosas y con la que empezamos maravillados la película. Sin embargo, los planos lleno de lentitud se suceden. La introspección del chico se mantiene y todo acaba siendo un estudio sobre la adolescencia y las consecuencias de los sucesos traumáticos que experimentamos en ella. No deja indiferente, sin duda, pero si marca una filosofía muy clara que será seguramente la que seguirá Devos en su carrera.

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