‘Nunca apagues la luz’ o del corto al largometraje en Hollywood

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El cine de terror parece estar de moda desde que James Wan ha hecho magia con Expediente Warren y ha acercado al gran público buenas producciones de terror, con presupuesto, gran nivel técnico y un buen guión. Uno de los títulos que más han llamado la atención estos meses desde que se ha conocido su rodaje ha sido ‘Lights Out‘ (Nunca apagues la luz) de David F.Sandberg que parte del corto de mismo nombre, que dirigió él  y protagoniza su mujer, en 2013. El cortometraje cuenta en unos cinco minutos una idea brillante como es una criatura que aparece cada vez que apagas la luz. Con un montaje claro y simple, Sandberg consigue poner los pelos de punta y refrescar con nuevas ideas el género. Hollywood lo vió y se lo llevó para llevar el corto a largo. Y de aquí sale ‘Nunca apagues la luz‘, que se estrena en España el 19 de agosto y que os traemos para comentar los aspectos más relevante, por si todavía no tenéis ganas tras leer hasta aquí.

Nunca apagues la luz

Rebecca es una joven despreocupada que no quiere asumir responsabilidades cuando Martin, su hermano pequeño, sufre las mismas experiencias que sufrió ella y que atormentan sus noches y su vida en casa con su madre, Sophie. A cargo de su hermano y con un novio no oficial, buscarán la manera de terminar con Diana, la amiga de su madre que no deja en paz a su familia desde que Rebecca era una niña. Siempre partiendo de la idea original que es que cuando apagas la luz aparece una presencia que te observa y que te sigue, Eric Heisserer ha dotado de fondo a la historia con un drama familiar sencillo pero cíclico que nos ha zambullido de lleno y nos ha hecho pasar una hora y 20 minutos bastante entretenidos.

La película tiene muchos elementos que no pueden faltar: una escena en un sótano, una casa americana de varios pisos, una madre con un pasado desconocido, documentos reveladores y dos hermanos que intentarán que la pesadilla termine. Ah, y un «monstruo» (que no es Javier Botet) sino la doble habitual de Gal Gadot. Obviamente lo mejor de la película es el juego entre luces y sombras que se establece por la premisa inicial y con la cual el espectador puede sentir un impacto emocional más relevante (al menos yo, ya que me apasiona/horroriza la idea). Con algún que otro susto fácil, porque no vamos a negar que siempre hay, el ambiente y (curiosamente) el silencio ayudan al espectador a prever estos momentos y poder desviar la mirada si se requiere. Un buen elemento de guión que me gustó particularmente es la «actualidad» que introduce en él.  Utilizar la luz de la pantalla de un smartphone, las luces del coche, varios tipos de luz o la que crea una bala al estallar y salir del cañón. En fin, que los recursos empleados para ingenio del juego de luces y sombras nos ha sorprendido muy gratamente. Eso si, todo el potencial está ahí y por lo que respecta a sacar provecho al mundo que han creado con la historia, deja un poco que desear porque hay elementos como la figura paterna que apenas le han dado vida e interés.

Vamos a intentar no hacer spoiler: lo mejor de todo es la resolución del conflicto que plantea la película, porque habitualmente en Hollywood (y más ahora que van escasos de ideas frescas y originales) son habituales los finales abiertos o con algún elemento revelador que: todo-parece-indicar-que-en-realidad… (os hacéis una idea, ¿verdad?). Pues aquí no hay falsas esperanza. Va a lo que va y no se corta en cerrar el caso como debe hacerlo. En fin, que si queréis averiguar qué les pasó de pequeños a los dos hermanos adorables de la foto, id al cine.

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